34 aniversario de la Constitución española de 1978 (III)

Continúo con este paseo rápido y somero sobre el articulado de la Carta Magna.

1. Es cierto que se recoge la libertad de empresa en el art. 38, pero no lo es menos que los poderes públicos no garantizan ni protegen su ejercicio. Se sabe que España ocupa el puesto 136 sobre 185 países del mundo en lo que se refiere al proceso de creación de una empresa. Se tarda una media es de 10 pasos y 28 días. Por otro lado no sé muy bien si contribuyen a la productividad de las empresas con la fiscalidad y los costes laborales no salariales (seguridad social) con que las gravan.

2. ¿Existen políticas orientadas al pleno empleo tal como dispone el art. 40? Es verdad que la crisis lo distorsiona todo pero la realidad es que según datos EPA nos acercamos a los seis millones de parados (más del 25% de la población activa).  IN-CRE-I-BLE, pero cierto. Las políticas activas de empleo han sido un fracaso (después de destinarse ingentes fondos a los sindicatos para gestionar los cursos de formación) y desde el INEM no se coloca a nadie. La última reforma laboral varía ambos aspectos, esperemos que para bien.

3. Desde hace tiempo se cuestiona la viabilidad económica de la Seguridad Social (art. 41). Se van poniendo parches sucesivos pero no se afronta la cuestión de fondo. Nuestros políticos no piensan en el bien común porque de ser así se sentarían en torno a una mesa con el objeto de acercar posturas que garanticen el futuro del sistema.

4. La crisis ha puesto de relieve la falta de eficiencia en el Sistema público de salud (art. 43). Es un sistema muy bueno, de gran calidad, pero parece poco eficiente. En estas circunstancias hay que cuestionarse todo y buscar fórmulas nuevas que conduzcan a la efectividad en las personas y a la eficiencia en los medios. Se está probando con sistemas de gestión privada de Hospitales que parece que pueden generar ahorro de costes sin deterioro del servicio. Veremos que tal sale la experiencia porque nadie lo puede saber a priori. Sin ningún miedo. Si sale mal se da marcha atrás y punto, pero si sale bien todos saldremos ganando.

5. La última línea del art. 43.3 nos habla de “Se facilitará la adecuada utilización del ocio“. En estos días seguimos recordando la muerte de cinco personas durante la celebración de un macro evento en Madrid. Aparte de las responsabilidades políticas y penales a que haya lugar, hay que hacerse preguntas: ¿qué alternativas de ocio se ofrecen a nuestros jóvenes?¿qué horarios de ocio debe haber?¿es el ocio actual lo mejor que podemos dar?¿no hay otro tipo de ocio?¿por qué está autorizado el botellón para todo tipo de menores y mayores de edad? Reflexión para los poderes públicos.

6. Hay millones de viviendas vacías pero, sin embargo, hay mucha gente que no puede acceder a una vivienda (art. 47). Lejos de cumplir la Constitución, los poderes públicos han regulado muchas veces en esta materia en aras de su propio interés, facilitando la especulación y constituyendo un factor más de lo que nos llevó a la burbuja inmobiliaria. Y, por supuesto, la Comunidad no ha participado de las plusvalías de la acción urbanística. Más bien han participado los bolsillos de todo tipo de satélites chupasangres que han girado alrededor de los concejales de urbanismo paseando sus maletines llenos de dinero, y ahora también los bolsillos de todos los ciudadanos pero para tapar los agujeros causados.

7. El sistema de pensiones mencionado en el art. 50 no atraviesa su mejor momento. Los cotizantes han descendido de forma alarmante mientras los pensionistas no cesan de aumentar dada la mayor esperanza de vida. Ya se  ha tenido que usar en alguna ocasión el fondo de reserva de la seguridad social para atender el pago de las pensiones. Pues a pesar de ello no he oído a nadie, ni en el gobierno ni en la oposición, que aluda a la necesidad de convocar el Pacto de Toledo con el compromiso de no levantarse de la mesa hasta encontrar una solución que garantice el sistema a largo plazo de una vez por todas.

Terminados los capítulos de derechos y deberes de los ciudadanos hemos comprobado que nuestros políticos todavía no han recorrido una buena parte del camino que marcaba la Constitución. Muchos preceptos no se cumplen simplemente porque en nuestra democracia los partidos políticos son cortoplacistas (miran a 4 años – elecciones generales) y, por tanto, no tienen interés en tratar asuntos que requieren pensar a una generación vista, si ello les genera posibles problemas de coste electoral. Es una pena pero es así, y así nos va en en tantos y tantos aspectos.

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